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José Ignacio Ruiz es especialista español en psicología criminal, llegó al país para hablar sobre la relación drogas y criminalidad. Se reunió con sicólogos y abogados nacionales, en una actividad coordinada con la Universidad Tecnológica y la Asociación de Sicólogos Jurídicos de El Salvador.

Trabaja hace ocho años en la Universidad Nacional  de Colombia, en donde forma parte de la planta de docentes e investigadores.

Platicó con La Palabra Universitaria sobre la criminalidad, las formas de comportamiento y a qué responde el alto índice de delincuencia en América Latina.

La psicología forense, especialidad de Ruiz, es un área interdisciplinaria que reúne muchos elementos teóricos de la psicología general, pero es aplicada a cuestiones jurídicas dadas por el sistema judicial y penitenciario.

Abarca también los mecanismos jurídicos no institucionales, como las percepciones de la gente de la justicia, las actitudes criminales, los comportamientos antisociales. 

 

La Palabra Universitaria: ¿Qué provoca una actitud criminal?

José Ignacio Ruiz: Tiene diferentes causas, la psicología forense ve las variables que han afectado al  individuo cuando hablamos de los victimarios, variables como grado de afrontar el hecho, impulsividad, comportamientos de rabia contra los demás, factores que sabemos que suelen asociarse. El papel de la crianza es muy importante, en sentido físico sexual y psicológico. El contacto con las drogas, la historia de consumo, la evaluación del aspecto psicológico que tiene o pueda tener un acto criminal a nivel emocional y cognitivo, es decir, cómo percibe a la sociedad, a él mismo y al mundo.

 

LPU: ¿Cómo se puede entender la mente de un ser humano que comete un crimen?

JIR: Esa pregunta no tiene respuesta. En algunos casos no sabemos  qué pasa dentro de la mente de una persona que comete crímenes, para que llegue  a cometer crímenes horribles.

 

LPU: ¿Pero qué tipo de variables son las que determinan a una persona para que llegue a ser criminal?

JIR:  Hay diversas variables, en la sociedad suele haber una suma de factores, como una crianza inadecuada, la persona percibe que no lo quieren, recibe maltrato físico, la persona se siente rechazada en el medio; cuando hay mala crianza y fracaso escolar hay baja autoestima, o aumenta la autoestima negativa. Con el fracaso en la escuela es probable que busque autoestima en otros lugares, en la calle,  por ejemplo, y ahí hay contacto con las drogas y eso hace más probable que la persona se haga delincuente.

Hay dos tipos de perfiles, en la relación drogas y delincuencia, la persona que desde joven utiliza las drogas, es adicta y empieza a delinquir para conseguir las dosis, por que no tiene más recursos y luego se dan cuenta que la vida del delito es mucho más fácil, que gana muchas veces más el salario que gana en un trabajo común.

En otras personas cuando hay abusos sexuales, en el caso de los violadores en serie, hay una disposición interna, genética, que lleva a personas a sentir placer sexual con los niños, o de manera violenta. La regla de que si una persona es abusada de pequeño será un violador,  no es una regla general, sino que también tiene mucho que ver la predisposición genética.

En el caso de los sicópatas también tienen una predisposición, pueda ser  que en su cerebro haya una lesión y hace que procesen las emociones de determinadas formas.

 

LPU: ¿Se puede establecer un tipo perfil de la persona que comete un crimen, puede haber una línea general de cómo son los criminales?

JIR: Creo que hay tipos, se puede hablar de perfiles, no de uno solo, puede ser muy peligroso, porque solucionaría el problema de la delincuencia y eso no es así. Hay delincuentes, ladrones de apartamentos que pueda ser que consuman droga. Es muy probable que un ladrón pueda ser agresor sexual, otros no. Hay delincuentes que  evitan secuestrar y endrogar, otros trabajan de vez en cuando, otros son seriales y se quedan en un solo delito, otros tienen una trayectoria de ascenso, pasan de un delito a otro subiendo en dificultad y gravedad. Algo común a todos es que, y es una apreciación muy personal, el cometer un delito implica deshumanizar a los demás, para hacer un delito tienes que hacer daño. Cometen su delito bajo argumentos seudo éticos, “yo robo a los ricos en nombre de los pobres”, “yo secuestro en nombre de la libertad del país “, “yo pongo un carro bomba en nombre de Alá”, y es por eso que no hay una frontera clara entre un delincuente y un no delincuente,  porque tendemos a deshumanizar al otro,  a ser egoístas en algún aspecto, por ejemplo yo boto este vaso aquí en el suelo y es muy probable que alguien se caiga, ese no es un delito, pero eso  implica que yo no pienso en el otro.

 

LPU: ¿A qué responde que en los últimos años en América Latina se han incrementado los índices de criminalidad?

JIR: Bueno, somos países con alta densidad poblacional y luego cuando una sociedad pasa por cambios socioeconómicos importantes, cuando se vuelven más ricas y uno dijera que tiene que bajar la violencia, pero no, tiende a aumentar, la gente se compara socialmente, en esta comparación ve que el otro tiene más que yo, se siente mal, porque en esta sociedad estamos valorados por lo que tenemos, aunque no queramos, pero es así, somos sociedades capitalistas de consumo, sobre todo en las sociedades en donde la brecha entre ricos y pobres es bastante grande. En los países en donde la brecha social de ingresos es menor, la gente tolera más la desigualdad y no se ve tan impedida de intentar solventar esas diferencias. Hoy El Salvador es mucho menos pobre que antes y cuando hay riqueza hay muchas cosas más para robar. También hace falta que junto al crecimiento económico se vayan fortaleciendo los valores para el respeto y no deshumanizar a los demás, y por eso el comportamiento antisocial.

 

LPU: ¿Se puede decir entonces que dado que en El Salvador la brecha entre ricos y pobres es amplia y estamos creciendo económicamente, eso ha provocado el alto nivel de criminalidad?

JIR: Sí, también hay que tomar en cuenta un componente cultural importante y es que nuestras culturas están referidas a modelos de éxito económico y de origen  individual; en el caso de las culturas asiáticas, crecieron económicamente pero con índices de criminalidad bajos y eso responde a que son unas culturas de inclusión social fuerte y sustentadas en valores y tradiciones.

 

LPU: ¿Qué se puede hacer entonces para frenar el panorama criminal?

JIR: Primero, cada tipo de violencia tiene su forma de tratarla, a los agresores sexuales y a los delincuentes hay que tratarlos de manera diferente, no pueden ser tratados igual. Es importante mejorar y lograr repartir mejor la riqueza a nivel individual, siempre habrá más ricos y más pobres, pero la cuestión es que la brecha no sea tan bestial para que la gente se sienta tranquila. También mantener tradiciones, cultura popular, las fiestas, fortalecer la cultura. El Estado debe invertir en ocio gratis, ahora para divertirte tienes que gastar y eso no tiene que ser así, porque entonces se crea el que para tener ocio hay que gastar, ¿y si no tengo dinero?, tengo que conseguirlo de alguna manera. Si voy a un centro comercial y veo cosas que quiero, pero no tengo plata para comprarlo,  busco cómo obtenerla, de cualquier manera.

ENTREVISTA

© 2007 Investigación realizada para la Universidad Dr. José Matías Delgado de El Salvador.